http://www.catrielonline.com

6 nov. 2016

YPF tuvo que pagar dos veces un despido maquillado

 La Justicia neuquina desestimó el acuerdo que un trabajador petrolero había rubricado con YPF para terminar su vínculo laboral, y condenó a la empresa a indemnizarlo con 325.667,07 pesos e intereses, ya que consideró que aquella rescisión  (que al parecer ya había cobrado) no era más que un despido encubierto.

La demanda la había iniciado un petrolero llamado José Pedro B. y en principio fue rechazada por el Juzgado Laboral N 2. Pero apeló y la sentencia fue revocada por la Sala Segunda de la Cámara en lo Civil de Neuquén, que hace unos pocos días dispuso dicho resarcimiento.
En la sentencia, la jueza de Cámara Patricia Clerici consideró que el hecho de que en la extinción del contrato de trabajo por mutuo acuerdo se abone una gratificación al trabajador, constituye “un indicio de fraude a la ley, por encubrir un despido sin causa”.
En virtud de eso entendió que también se le debe abonar al trabajador dos meses de preaviso, aguinaldo proporcional y otros conceptos. Es más, destacó que la vianda tampoco debe excluirse de la base de cálculo de la indemnización.
El trabajador había denunciado que el acuerdo que celebraron allá por marzo de 2010, “viciaba” su voluntad y encubría un hipotético despido como el que (según la Justicia) ocurrió.
Rememorando las últimas escenas de su etapa al servicio de la hidrocarburífera, el hombre contó que con más de treinta años de trabajo, y a poco de reunir las condiciones para jubilarse, fue citado a una reunión. Ahí le dijeron que la empresa había tomado la decisión irrevocable de desvincularlo; y que frente a ello tenía dos opciones: firmar un documento que le permitía hacerse acreedor a una suma importante de dinero y conservar la obra social por tres meses, o retirarse sólo con un telegrama de despido.
Firmó (se dice que cobró 407.023,66 pesos), pero después denunció que las autoridades de YPF habían pergeñado la reunión con la finalidad de que así lo hiciera; ya que, a su entender, la segunda opción parecía más una amenaza que una alternativa a elegir.
La compañía estatal respondió que el trabajador aceptó por su propia voluntad todo aquello. Pero los argumentos empresariales no fueron suficientes para el Tribunal de Alzada.
Publicar un comentario en la entrada